24 horas

“La madurez mental no se reconoce por el tipo de emociones que uno experimenta en este momento, sino por la distancia con respecto a ellas” Lama Ole Nydahl 

8:00 am. ¿Donde estoy? Me duele un poco la espalda. ¿Es esta mi cama? ¡Tengo frío! Me debato entre levantarme o no. Lucha de pros y contras. Ganan los pros de mala gana.

9:00 am. Logro levantarme bajo el peso de abrigos, cobijas y medias (si, el plural aplica). Voy a desayunar, veo por la ventana como las hojas vuelan haciendo remolinos y aunque se me aconsejo que no lo hiciera, veo la temperatura esperada para el día. Hago mi primer café mientras me consuelo con mi propuesta de desayuno.

10:00 am. Me dispongo a salir, espero que mi ropa sea suficiente para el frío que me espera. Estemos claros, realmente no se que significan 10, 12 o 13 grados, es igual de todas maneras tendré frío.

11:00 am. Veo el metro de frente ¿que es ese olor? El viento del tren frente a mi me genera una combinación de asco y placer. Veo gente como caricaturas que se mueven al ritmo del sonido del metro. Sonrío. Reviso mentalmente mi lista de pendientes.

12:00 m. Frustración. El tiempo pasa lento y rápido a la vez.

1:00 pm. Almuerzo en casa en mi nueva pequeña cocina donde aún soy muy torpe. Pienso que es mejor: ¿una cocina pequeña con comida o una cocina grande sin comida?. La reflexión me produce tristeza.

3:00 pm. De nuevo al metro. Todo es frío, gris e impersonal. No tengo rumbo, voy a dar un paseo. Comienzan los cuestionamientos. 

4:00 pm. Camino entre negocios abiertos y desproporcionadamente provistos. Me pregunto: ¿realmente venderán todo eso?. Miles de olores. Todo tiene color, me siento parte del tumulto de gente que se mueve al unísono.

5:00 pm. Tomo un café más fuerte de lo que estoy acostumbrada. Le agrego agua.

6:00 pm. Me devuelvo a casa. Con la vista sin mayor trabajo que hacer más que reconocer mi camino a casa, me atacan mis pensamientos. Confieso que me toman de sorpresa pero me defiendo como puedo con mis: ¿por que no? Y mis DEPENDE  (*).

7:00 pm. Cena sencilla. Reviso correos, leo un rato. Tengo una rara sensación en el cuerpo. Experimento soledad.

10:00 pm. Me voy a la cama bajo el peso de abrigos, cobijas y medias. Miro a mi alrededor. Doy una ultima visita al twitter. Estoy donde quiero estar.

***

Recientemente me mudé de país. Es imposible explicar o describir lo que se siente simplemente por que depende de la persona, del momento, del clima, del minuto, del segundo. Hay tantos escenarios posibles como personas, es totalmente inestable… No es sencillo vivir como tratando me mantener el equilibrio sobre una pelota emocional.

Sin embargo no hay que mudarse para sentir esto. Existen 84000 estados de conciencia condicionados que conducen a acciones y palabras burdas o toscas, estas pueden experimentarse como combinación de 5 emociones perturbadoras (ignorancia, orgullo, apego, envidia, e ira), dicen los maestros budistas. Yo experimenté unas miles en este recuento que les comparto (con su respectiva acción inadecuada). Si te detienes a pensar, la emoción sirve solo para mostrarnos algo de nosotros mismos en ese momento, simplemente eso. Somos capaces de sentir miles de emociones que son miles de nuestros propios reflejos, habrán unos reflejos que nos gusten y habrán unos que no, sin embargo todos son parte de ti, no depende de terceros, ni del clima, ni del país, depende de TÚ relación con estos . Aprende a vivir con tu sombra y sobre todo aprende a vivir en la vorágine inestable de todo lo que puedes ser y sentir, por que nada es estático ni siquiera tu “personalidad”.

Dice Lama Ole Nydahl en su libro las cosas como son: “las emociones perturbadoras tienen esencia  pasajera, condicionada y compuesta. Cinco minutos antes no estaba ahí y, de acuerdo con la experiencia, cinco minutos más tarde habrá desaparecido de nuevo. No tendrá sentido entonces seguir ahora  a un sentimiento que está en constante cambio y comportarse de acuerdo a él”. Creo que tiene razón.

La invitación (nada sencilla) es, entonces, a no poner energía en algo que va a cambiar. Cada vez que experimentes algo, mira adentro, pregúntate: ¿que mueve eso en mi? ¿de donde proviene? … calcula algo sencillo, si estamos pendientes de nosotros, lo que sentimos y nos hacemos las preguntas que les planteé, no tendrás tiempo para hacerte esas preguntas sobre el comportamiento de los demás. Ganas tú y gana tu entorno.

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Bárbara Cuesta

@cambio_posible

@BarbaraCuesta

(*) referencia realizada del artículo: No me aconsejes, acompañame

Otras referencias:

“Las cosas como son”. Lama Ole Nydahl

“Sin temor a la muerte” Lama Ole Nydahl

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