No me aconsejes, acompañame

Me gustaba recibir consejos. De hecho, tenía clasificadas a mis amistades dependiendo del tema del conflicto de turno: cristina para conflictos familiares, Adriana para temas de parejas, etc… me gustaba la idea de que alguien me dijera que podía hacer para “ampliar mi abanico de opciones”. A su vez yo formaba parte de la red consejera de otras personas y al final era una tela de araña de consejeras y consejeros muy felices de “ayudar”. Aproximadamente 20 años de consejos despues, miles de relaciones codependientes con amistades y una personalidad estilo frankstein (con trozos de muchas personas) me pregunto: como deshago esto?


Creo que una de las cosas más difíciles que existe es escuchar pero más difícil aun es no hablar, me refiero a: opinar, dar consejo, decir lo que haría si fuera tu, hacer juicios, entre miles mas. Pareciera que nuestra cabeza generadora de opiniones estuviera conectada sin filtro a nuestras cuerdas vocales, si logras no decir nada ante la exposición de algun amigo  (a) con una novela dramática terminas con acidez y dolor de cabeza por retener todo lo que querías decir, incluso no dudo que lo que no dijiste hoy lo digas mañana y hasta peor por que tuviste tiempo para elaborarlo y comentarlo con tu tela de araña de consejeros y consejeras.

Aprender a no caer juicios, que para mi es la clave para escuchar y no opinar, es una tarea de toda una vida. Necesitas observarte permanentemente y dejar que la mente en su libre juego te enseñe quien eres con cada opinión que surja como figura del fondo de millones de pensamientos que hay en tu cabeza. Todo lo que aparezca en tu cabeza cuando escuches a alguien más tiene que ver más contigo que con tu interlocutor. Te muestra, tal cual espejo, quien eres, cuales son tus mapas mentales, barreras y creencias. El otro esta ahí solo para mostrartelo.

Uno de los pensamientos básicos del budismo tibetano es: “no podemos ayudar a otros mientras estemos confundidos y sufriendo” para mi, esta gran enseñanza además de lo obvio indica que debemos conocer nuestro límite para ayudar, es decir, poder mirarte y decir no puedo hacer más que prestarte mi oído ya que mientras este confundido y sufriendo no puedo ayudar. Pero ¿que es ayudar realmente? ¿Decir al otro que hacer y negarle la oportunidad de darse cuenta por si mismo? O escuchar y permitirle escucharse a si mismo y promover el darse cuenta que realmente produzca un cambio significativo en su vida de manera definitiva. Creo que los budistas no se equivocan.

Esta forma de ayudar, quizás algo dura de asimilar para el aconsejador compulsivo, es la base de muchas formas de terapia y del coaching. La tercera maestría del coaching es: escucha activa y se centra en el desarrollo de la habilidad de poder estar presente asimilando cada palabra del otro para poder hacer la pregunta correcta y promover este gran momento EUREKA! que es del otro no tuyo, cosa que quizás es algo duro de asimilar para el aconsejador egoico. Entonces puedo concluir diciendo que para desarrollar la escucha activa, debes primero liberarte del juicio. ¿Es posible esto? No lo sé, pero lo que si se es que como cualquier deporte esto requiere entrenamiento. Cada vez que veas a alguien o escuches a alguien y suene dentro de ti un juicio simplemente piensa: ¿por que no?.

Lo que surja de esa pregunta es tuyo y es tu trabajo resolverlo. Son tus creencias. Una buena forma de atacar estas creencias (a mi me funciona mucho) es mi palabra favorita: Depende. La palabra DEPENDE desactiva todo, por que te coloca en el mundo del otro, puedes ver su forma de ver las cosas y sentir empatia. Te doy un ejemplo con el siguiente caso: un amigo / coachee te tdice que paga el gimnasio mensual y no va nunca, en este momento comienzan miles de juicios a apoderarse de tu cabeza y empiezas a sentir deseos de decir miles de cosas, entonces piensas: ¿por que no? ¿Por qué no puede haber alguien que haga esto? ¿acaso no has estado alguna vez en una situación donde te ha faltado voluntad? … entonces comienzan a surgir respuestas y las neutralizas con un: Depende. Todas esas respuestas son relativas y van a surgir millones de ellas. Todas esas alternativas que no habías previsto te harán ver la cantidad de formas que hay de ver el mundo y notarás que reducida es la tuya. Cuando hagas esto varias veces, diras: la verdad todo es posible y hay tantas historias como personas en el mundo, la mía es solo una de ellas. Quiero descubrir cómo es el mundo del otro y para esto debo hacer silencio, no hablar y maravillarme de lo diferente.

Barbara Cuesta

@cambio_posible

@BarbaraCuesta

Www.barbaracuesta.wordpress.com

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15 thoughts on “No me aconsejes, acompañame

  1. Excelente artículo Barbara. Sin duda una de las cosas más difíciles para escuchar con calidad, es dejar el juicio a un lado; de hecho, dejarlo del todo. Una vez leí por ahí que el gran problema de la comunicación es que no escuchamos para comprender, si no que escuchamos para responder.

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