Negociando con fantasmas. Segunda parte

Recuerdo muy bien cuando salí del quirófano. Me vi llena de tubos, dispositivos, escuché sonidos extraños, tenía mucho dolor y lo peor de todo tenía muchísimo frío… ya en mi habitación me vi en un espejo que tenía al frente y pensé ¿Cómo diablos pasó esto? ¿Cómo me hice esto?

Una vez leí en un libro algo que me quedó en la mente: “La enfermedad nos hace sinceros” creo que es cierto. La enfermedad descubre lo que tenemos escondido, nos hace más auténticos por que perdemos el poder y el control, libres de eso quedamos simplemente nosotros. Luego de esta experiencia en el hospital y aún en modo sinceridad, decidí investigar. Leí muchas cosas de las cuales elijo unas y otras no. Entre las que elijo y atesoro está el entendimiento de ver la enfermedad como una forma de instaurar el equilibrio interno. A través del síntoma llama nuestra atención, lo cual es lógico ya que la enfermedad no tiene otra forma de expresión… hoy creo que este síntoma estaba desde hace mucho y no lo oí, quizás por eso tomó fuerza hasta que se hizo imposible de evitar, se vuelve una molestia de las que nos queremos deshacer de manera rápida y definitiva, pero el síntoma es hábil y siempre consigue atención.

Otra cosa que aprendí es ver la enfermedad como una polaridad y la integración de la polaridad es salud. Creo que esta es la clave para entender la enfermedad y la cura. En mi caso personal tengo algunas de mis polaridades bastante identificadas, a algunas de ellas las satisface lo científico y comprobable, a otras las satisface lo holístico y lo alternativo. Si sanar es integrar, la lógica me indicó que estas polaridades que se satisfacen de forma diferente deben convivir de manera equilibrada, por lo que tomo mis medicamentos, hago deporte, tomo agua y cuido mi alimentación y por otra parte hago acupuntura, practico meditación, y mantengo vivos dentro de mí los principios gestálticos. Pero no todo fue tan simple.

Hablando desde mi polaridad que llamaré “alternativa” y viendo la polaridad desde otro punto de vista me consigo con que al ser los riñones órganos pares: “representan en el cuerpo humano la zona de la convivencia. Los dolores y afecciones de riñón se presentan cuando existen problemas de convivencia”… esto me puso pensativa:

¿De qué manera convivo con los demás y conmigo misma?

¿Creo que mis problemas se deben a la convivencia y no tienen que ver conmigo?

¿Convivo en confluencia?

Siendo el riñón el órgano de la comunicación ¿Qué tanto comunicaba?

Debo confesar que estas preguntas me llevaron a una gran cruzada personal de la cual me siento muy satisfecha y agradecida: descubrí mi codependencia, mis proyecciones, los mandatos o deberías que me hacían más daño que bien, reconocí mi sombra (o fantasma) y pudimos negociar cosas… creo que lo más importante es que por primera vez en mucho tiempo me di el permiso de ser de diferentes maneras y sentirme bien con eso, puedo ver mis polaridades pasar de figura a fondo dejándolas ser. Independientemente de que le des más peso a tu polaridad “científica” que a tu polaridad “alternativa” vale la pena hacerse las preguntas que plantee un poco más arriba (el libro La enfermedad como camino plantea diferentes preguntas para cada enfermedad). Hoy me siento bastante mejor, doy crédito a todo lo que hice, leí y sigo haciendo. Doy crédito a mi polaridad científica y a mi polaridad alternativa. Hoy me siento integrada.

Si quieres saber mas sobre este tema te invito a leer. La enfermedad como camino, un punto de vista y a leer el maravilloso libro La enfermedad como camino de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.

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Barbara Cuesta

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4 thoughts on “Negociando con fantasmas. Segunda parte

  1. Hola me gustó mucho este escrito (como otros que he leído) tienes mucha razón, a pesar de no haber pasado por ninguna enfermedad, hay que tener un equilibrio y saber escuchar tu cuerpo y tu mente, no es fácil, caemos en el descuido, pero sí se puede, consiste en hacerlo poco a poco…

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