Hábitos

Al salir del estacionamiento de mi casa, me detengo por un minuto y me pregunto… ¿Cómo llegue ahí?, Me miro en el espejo retrovisor y veo que me cepille los dientes, que estoy vestida y lista para trabajar. Parece como si en algún momento después de sonar el despertador se activara un piloto automático mientras mi cerebro descansa de pensar y tomar decisiones un rato más… ¿Te ha pasado?

¿Cuántas veces en el día se activa este piloto automático? El maravilloso libro El poder del Hábito de Charles Duhigg, reseña cómo funcionan nuestros hábitos. En este artículo podremos descubrir que es un hábito, como funcionan y como cambiarlo.

Muchas veces pensamos que tomamos decisiones, pero no es así. La Universidad de Duke en sus investigaciones estableció que más del 40% de las acciones que realizamos cada día no son decisiones, son hábitos.

Los hábitos emergen por que el cerebro está constantemente buscando la forma de ahorrar esfuerzos, esto le permite evitar pensar constantemente en comportamientos básicos como caminar, decidir qué comer, conducir, entre otros. Para entender cómo funciona un hábito, primero debemos saber que consta de tres pasos:

EL DETONANTE O DISPARADOR — UNA RUTINA — LA RECOMPENSA

Con el tiempo este ciclo se vuelve automático. Sin embargo Duhigg plantea que los hábitos no son nuestro destino. Estos pueden ser ignorados, cambiados o reemplazados.

Para cambiar un hábito se debe conocer cómo funciona, luego usar el mismo detonante, proveer la misma recompensa pero cambiar la rutina. ¿Cómo funciona esto?, para explicarlo usare un ejemplo del libro

Se plantea el caso de una joven que se come las uñas. El especialista en hábitos le pregunta, que siente justo antes de llevar su mano a la boca para morderse las uñas? Ella responde que siente “una tensión en sus uñas”. Para saber esto, el terapeuta le sugirió que llevara consigo por un tiempo una tarjeta donde debía anotar cada vez que sintiera el detonante, de esta forma podía darse cuenta de cuál era el disparador. Entonces le sugirió: “Cada vez que sientas la tensión en las uñas coloca tus manos inmediatamente en los bolsillos, agarra un lápiz o haz algo que impida que pongas tus manos en la boca. Le sugirió seguir usando la tarjeta.

Una semana después la joven había mordido sus uñas solo tres veces. Ella se premió haciéndose una manicura y continúo usando la tarjeta. Un hábito reemplazo a otro.

Sin embargo identificar detonantes no es fácil, requiere de compromiso y de observarse permanentemente. En mi caso y haciendo uso de lo aprendido pude identificar que me arrancaba los pellejitos de al lado de las uñas en los momentos que sentía ansiedad o cuando tenía que esperar. El ejemplo de la joven de las uñas me sirvió para darme cuenta de mis detonantes así que decidí tener siempre chiclets en mi cartera, escritorio, vehículo, habitación… al momento de sentir angustia o al saber que tenía que esperar inmediatamente ponía un chiclet en mi boca. Esto me ha ayudado muchísimo y he mejorado. Simplemente seguí los pasos: identifique el detonante, cambie la rutina y sentí la misma satisfacción.

Entonces:

  • ¿Qué hábitos tienes y cuales deseas cambiar?
  • Empieza por darte cuenta de tus detonantes y pregúntate cual es el beneficio secundario de tu habito
  • Cambia la rutina tantas veces sea necesario hasta que logres la recompensa
  • Inténtalo!

Recomiendo ampliamente la lectura del libro El poder del Habito de Charles Duhigg

habitos300

B.C.

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