En busca de la longevidad intelectual

Curioseaba una revista de salud y leí el siguiente encabezado: “El rendimiento intelectual empieza a disminuir a partir de los 45 años”… sentí algo de preocupación ya que a pesar de que aún me falta un poquito para llegar a esa edad, no me he sentido más activa mentalmente como en este momento, entonces me dediqué a profundizar un poco más en el asunto para mirar de qué forma puedo ayudar a mi cerebro a mantenerse activo. Quiero compartir contigo lo que aprendí en esta búsqueda de longevidad intelectual.

Entre muchas cosas que leí destaco que es normal sentir en algún momento de la vida que ya no rendimos lo mismo, que es más difícil aprender cosas nuevas o memorizar. Esto en los jóvenes esto suele suceder debido a la fatiga o el estrés, en la madurez tiene que ver más con el envejecimiento, la depresión, los nervios y también el estrés, la mala alimentación o el insomnio. Sin embargo debemos estar atentos si:

  • Tenemos dificultad importante para retener información o mantener conversaciones
  • No podemos resolver un problema habitualmente sencillo
  • Tenemos descuidos, dificultad para orientarse o encontrar las cosas
  • Presentamos problemas de lenguaje
  • Sentimos apatía o incapacidad para hacer tareas con muchos pasos

“Estos síntomas suelen cursar con decaimiento general, bajo estado de ánimo, irritabilidad, cansancio general, inseguridad relacionada con un esfuerzo intelectual, sueño de mala calidad, aún mas cansancio. De modo que se entra en un círculo vicioso” (*)

¿es viejo?

Puedo agregar que estoy completamente convencida que el envejecimiento es una creencia. Ciertamente ocurrirán cosas en nuestro cuerpo y mente que no podemos evitar, pero una mente vivaz, curiosa y joven (así como un cuerpo activo y saludable) se construye no viene pre-determinada con la edad que tengamos.

Vale la pena preguntarse:

¿Que es estar viejo para ti?

Cuando escuchas la palabra abuelo ¿Que te imaginas? 

¿Como te gustaría lucir cuando llegues a la tercera edad? ¿Que te gustaría hacer? Y lo mas importante ¿Que haces hoy para llegar a ser quien quieres ser? La envejecemiento es una etiqueta que viene acompañada con una cantidad de características que hemos anclado al termino vejez, ¿Cual quieres tener y cual no?. ¿Mas fotos de abuelos increíbles? Haz click AQUI 

¿Qué aprendí de esta investigación?

  • Una alimentación rica en determinados nutrientes nos protege ante una brusca perdida de nuestras capacidades cognitivas
  • El ejercicio aeróbico incrementa el número de neuronas y el estrés no bien regulado lo disminuye. De todos los tipos de ejercicio físico, el ejercicio cardiovascular, que hace que el corazón lata más rápidamente, es el que presenta un mayor beneficio cerebral.
  • La neuroplasticidad a lo largo de la vida permite a nuestras acciones y estilo de vida jugar un papel muy importante en cómo evoluciona física y funcionalmente nuestro cerebro con la edad. Debemos pensar más allá de la memoria y la “inteligencia”.
  • Las funciones cerebrales más importantes para el éxito personal y profesional son la capacidad para manejar situaciones estresantes, el poder de concentración para evitar distracciones y ser capaces de reconocer y manejar nuestras emociones.
  • Nuestros genes no determinan el destino de nuestro cerebro, que es plástico y puede mejorar o no con nuestras acciones y estilo de vida.
  • Dos factores benefician al cerebro: dieta mediterránea y ejercicio físico y cognitivo por encima de cualquier otra intervención, incluidos los fármacos. El cerebro necesita mucha energía. A pesar de suponer sólo alrededor del 2% de la masa corporal, consume un 20% del oxígeno del cuerpo y el 25% de la glucosa. Por eso la nutrición es importante. Lo que importa es la dieta en su conjunto: tomar suplementos vitamínicos no parece reducir el riesgo de deterioro cognitivo o alzhéimer.
  • La única actividad de ocio que disminuye la función cognitiva es ver la televisión. Las actividades pasivas, rutinarias, no desafían al cerebro. Mantener el reto requiere intentar algo nuevo con un nivel significativo de dificultad. (***)

¿Qué comemos?

El cerebro consume el 50% de los carbohidratos de la nutrición diaria, de los cuales el 80% los usa como energía. En un cerebro sano deben estar presentes grasas, carbohidratos y aminoácidos, vitaminas y minerales. Existe una correlación entre el consumo de determinados nutrientes y la menor aparición de ciertas patologías relacionadas con el deterioro cognitivo en ancianos, dietas bajas en ácidos grasos poliinsaturados con trastornos del estado de ánimo y cognitivos y dietas pobres en zinc con deterioro neurofisiológico.

La vitaminas vinculadas a un buen rendimiento cognitivo se encuentran en fuentes muy variadas, vitamina c, en frutas y verduras, las del grupo b, en alimentos de origen animal, en vegetales, las del grupo B, en alimentos de origen animal, en vegetales, legumbres, frutos secos y verduras de hoja verde, etc. En definitiva, estas sustancias las ingerimos mediante una dieta variada, aunque existe un estudio que indica que incluso, las personas que más se preocupan por su alimentación no cumplen el 100% de los requerimientos diarios de cada nutriente esencial. Ante esta situación podemos suplementarnos con complementos de calidad. ¡Pero para esto, consulta un médico!

Naturalmente puedes conseguir:

  • Vitamina B1 (tiamina) – se encuentra en habichuelas, granos, semillas, levadura de cerveza, hígado.
  • Magnesio – en nueces, guisantes.
  • Potasio – en espinacas, pasas, dátiles, frutas cítricas, brócoli, aguacate, habas.
  • Vitamina B3 (niacina) – en leche, pescado, guisantes, semillas de girasol y de lino, granos integrales, levadura de cerveza.
  • Vitamina B6 (piridoxina) – en hígado, soja, atún, habas, levadura de cerveza.
  • Vitamina B12 (cobalamina) – en hígado, ostras, pescado, yema de huevo, productos lácteos.
  • Vitamina C – en frutas cítricas, tomates, fresas, vegetales verdes, kiwi.
  • Cobre – en mariscos, nueces, semillas, cerezas, fresas, miel.
  • Zinc – en dátiles, higos, yema de huevo, pescado, ostras, zanahorias, guisantes, avena, germen de trigo, semillas de sésamo.
  • Triptófano – en la leche.
  • Tirosina -en habas, semillas de calabaza.
  • Colina – en tofu, yema de huevos, avena, coliflor, col. (**)

Nota importante: No soy médico ni nutricionista ni pretendo serlo, en este apartado de la web, solo comento cosas que he leido no pretendo aconsejar a nadie. Siempre visita a un médico antes de tomar decisiones sobre tus habitos de vida y salud. Espero sea útil y te motive a investigar un poco más!

BC

Fuente

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