Construyendo a Frankenstein

¿Cómo es que una relación de pareja nos “desencaja” de esa manera? ¿Cómo si develara nuestro verdadero ser? Entonces… ¿No existió nunca el “cambio” que tanto nos costó conseguir?

Si hay algo que me costó mucho descubrir, o mejor dicho aceptar, son mis facetas. Pude dentro de mi reconocer dos grandes polaridades a las cuales nombré y visualicé con mucho detalle. Se han vuelto tan cotidianas que incluso bromeo con ellas, mis amigos las conocen y me hacen ver cuando estoy más con una que con la otra. Viví cómoda con este descubrimiento por algún tiempo brincando del blanco al negro rara vez en el gris. Estaba muy feliz.

Si, estaba. Todo cambió cuando conversé con una buena amiga y caí en cuenta de una realidad. Ella me cuenta que vive una experiencia parecida a la mía y que todo este romance con ella terminó cuando tuvo un romance con alguien más. Me cuenta que esta persona la “desencajo” ahora se pasa en su polaridad agresiva e inexpresiva de nuevo… lugar de donde le costó tanto salir.

¿Cómo es que una relación de pareja nos “desencaja” de esa manera? ¿Cómo si develara nuestro verdadero ser? Entonces… ¿No existió nunca tal cambio?

Conversamos un rato sobre el origen de sus polaridades y el introyecto que genera en ella la “profecía autocumplida” de hacer pareja desde la polaridad agresiva e inexpresiva y las consecuencias que esto le ha traído en su historia y por otra parte poder relacionarse con otros fácilmente desde su polaridad “happy happy” (como ella la denominó) más no con su pareja. Ella lo describe de una forma muy simple: “en pareja interpreto un papel de alguien más que no soy yo”

Escuchándola hablar desde esos aspectos tan opuestos (blanco – negro) en ella me pregunté ¿y el gris? … Le propuse: ¿Si pudiéramos crear una polaridad nueva gris que aspectos tendría de tu polaridad señorita rottenmeier (como ella la llamó) y de tu aspecto happy happy? ¿Cómo se llamaría? Cuando ella armó a su Frankenstein se dió cuenta de que eso era exactamente lo que quería ser: no una ni la otra… una nueva, ella misma. Le propuse relacionarse no desde sus dos extremos si no desde su nueva creación… sus otras polaridades (ni buenas, ni malas) le servirán como alerta, cuando las vea venir significará que se está acercando a los extremos: ¡ALERTA!

De esta experiencia, me quedo con mucho. Conversaba con mi querida amiga Marisela Yépez sobre mi pérdida repentina de felicidad de las que les planteaba al principio, me asustó poder estar en esta situación. Y ella, como siempre, me hizo LA pregunta… me dijo: Quizás no se trate tanto de identificar polaridades, si no de mirar de que te sirve ser de una determinada forma, porque estoy segura que de algo te sirve o te ha servido hasta este momento ¿Qué tratas de conseguir siendo así? ¿Qué has conseguido hasta la fecha?, la respuesta en mi mente fue bastante dura. Recordé la teoría paradójica del cambio:

“El cambio se produce cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en… Clic para tuitear

Muchas Gracias querida Marisela. Una vez más.

Bárbara

Marisela Yepez: mari33sela@gmail.com 

Dedicado a Pedro Torrellas

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2 thoughts on “Construyendo a Frankenstein

  1. Esitmada Barbara, me he tomado el tiempo y la libertad de leer atentamente tu post. ¿Porque este y no otro? Pues ni idea, pero tu ya sabes que todo es por algo.
    Es un tema buenisimo que trata de uno mismo y que pasa cuando tiene una pareja. Pues bajo mi punto de vista y tomando en cuenta que hemos sido que creados para interactuar entre nosotros y nunca para vivir solos, y no me refiero solo a las relaciones con otras personas, si ocurre que dejamos de ser nosotros mismo al vivir en pareja pues es simplemente por pocos motivos:
    1.- No estamos acostumbrados a ceder parte de nuestro espacio para que nuestra pareja lo ocupe y asi nos mejore.
    2.- No queremos cambiar ni nuestra manera de ser ni de actuar.
    3.- No entendemos que dar es mucho más gratificante que recibir.
    Ahora bien todo esto es aplicable SOLO cuando encontramos la persona adecuada. Si intentamos aplicar esto con la persona que no es porque simplemente hemos actuado por impulso, que nos es malo siempre que se tenga cuidado, y nos hemos entregado antes de hora, pues los resultados son catastróficos. Por naturaleza todos, salvo contadas excepciones, tenemos a la persona adecuada ahí fuera. Pero el problema es saber quién es. Muchas veces nuestra impaciencia por encontrarlo o bien nuestra falta de discernimiento nos hace “fracasar” (que poco me gusta esta palabra), mejor la cambio, encontrar una forma que no funciona. Pero incluso en este caso hemos aprendido y esta experiencia nos acerca más a “la persona”. Si tomamos en cuenta que llegará nin un minuto antes ni después de cuando toque pues esto nos debe dar tranquilidad. Por supuesto que este tema da para mucho más pero no me quiero enrrollar más.
    Gracias por tu artículo y recibe un cordial saludo y bendiciones.

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