Caminando entre Libros

Los libros han orientado mi camino, claro eso puedo verlo hoy. Me doy cuenta de que me han acompañado y silenciosamente marcaron el rumbo a seguir.

Esta historia comienza hace muchos años. Ahora que lo pienso he leído toda la vida, mi padre era aficionado a coleccionar cualquier cosa que ofreciera el periódico local así que por supuesto teníamos muchos libros y enciclopedias. Tenía una colección de cuentos que me encantaba y aún conservo. Mi favorito, por supuesto, El Principito. Lo leí mil veces, hoy trabajo con el. Te invito a leer Lo que el Principito me dejó. y Coaching con el Principito

Disfrutaba las clases de castellano y literatura en el instituto. Obligaban a leer clásicos. Recuerdo que muchos odiaban esa clase, en esa época no había internet por lo que no era posible conseguir resúmenes, así que tocaba leerlos. Me gustó mucho leer cien años de soledad, doña barbara, la perla y muchos otros. De ahí comencé a leer lo que consiguiera de Garcia Marquez. Ya en la Universidad, llegó a mis manos Caballo de Troya I. Lo leí con escepticismo, este libro sacudió mi cerebro, pensé ¿Que tal si hay otra historia? ¿Por que no? ¿Y si…? La facultad de Arquitectura, rodeada de tonadas de Silvio Rodriguez, fueron el caldo de cultivo perfecto para mi rebelde adolescencia mental algo tardía. 

Años pasaron y seguí leyendo. Cambié de la arquitectura a la ingeniería, literalmente dejé lo abstracto por lo concreto en mis estudios y en mi forma de vivir. Un amigo me regaló, sin ninguna razón, el libro PNL y Coaching de Joseph O´Connor, lo miró y no supe ni que decir, ¿Gracias? Le dije. Él estaba en ese mundo y pensó desde su mapa que ese era el mejor regalo para mí, y lo era pero lo supe 10 años después. Lo puse en la repisa del olvido y seguí mi vida. Ni lo abrí.

Luego decidí a terminar un postgrado que no había tenido la disposición de terminar, ya tenía dos años en mi lista de propósitos de año nuevo. Para poder terminarlo tuve que pagar “penitencia” cursando unas materias electivas. Tuve la fortuna de toparme con un médico psiquiatra que daba la materia neuromarketing, quedé enamorada de la energía e importantes aportes que este hombre, ya mayor, aportó al contenido de la materia. Al terminar el trimestre y de igual forma, sin motivo alguno, me regaló un libro llamado Poder sin limites de Anthony Robbins, nuevamente dije: ¿gracias? Y  lo coloqué en la repisa de libros olvidados y seguí mi camino.

Paralelamente y producto de circunstancias de la vida que me llevaron a tomar decisiones personales comencé a hacer Gestalt, por el motivo equivocado (quizás) comencé a leer muchos libros unos buenos, otros malos. Leía por desesperación, necesitaba encontrar respuestas a preguntas que ni siquiera tenía claras. Acumulé muchos libros… al paso del tiempo me pregunté: ¿habrá valido la pena?… los llevé a mí otra repisa de libros ya leídos y olvidados. 

Luego un amigo, muy entusiasmado, me presto otro libro: el Poder contra la fuerza de David Hawkins, insistiendo que lo debía leer cuanto antes, destino: repisa del olvido. Y así, me regalaron más libros “inútiles” como por ejemplo los 5 lenguajes del amor de Gary Chapman con solo ver la portada pensé: jamás leeré este libro (hoy lo tengo en la repisa de los insustituibles).

Años después el camino emprendido me llevó a hacer Life Coaching producto de la búsqueda y de profundizar ya de manera aplicada lo aprendido. Comencé a oír sobre O´ Connor, Robbins, Bandler, entre otros,  y pensé: ¿estos autores me suenan de algún lado? Claro! todos los tenía en mi repisa del olvido y comencé a leer (y a releer).

De alguna forma creo que los libros ya me decían el camino que debía transitar. Es cuestión de estar atento.

De esta breve historia personal rescato tres cosas importantes:

  • Cuando el alumno está listo, llega el maestro. Ni antes ni después. Leí esos libros cuando debía leerlos ya que estaba lista para el aprendizaje, la vida me los fue dando con una etiqueta invisible que decía: pronto, dentro de unos años. Menos mal seguí mi intuición y los guarde. Cada libro es un regalo y cada uno me enriqueció de muchas formas diferentes.
  • Estar atento escuchando. Las respuestas están ahí, simplemente hay que hacer silencio, observar y escuchar. Hoy tienen sentido para mí todos y cada uno de los libros que me regalaron, todos me marcaron la ruta. Gracias a ellos y a mi experiencia de vida soy mejor persona y por ende mejor coach. Te pregunto: ¿Algún libro ha marcado tu existencia? Te invito a visitar mi apartado de libros favoritos  aun trabajo en ella!!
  • Por último, me doy cuenta que tengo demasiadas repisas.

BC

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