Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Primera Parte

Quien me conoce sabe que soy “Covey Fan” baso mucho de mis programas de formación en adaptaciones de sus 7 hábitos basados en mi propia experiencia con ellos. Entonces decidí, quizás algo tardíamente, hacer un comentario/resumen de su libro más importante Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

Este libro comienza con la confrontación entre la Ética de la Personalidad vs Ética del Carácter. La Ética de la personalidad incluye todo lo relacionado con el desarrollo de la personalidad, habilidades para la comunicación, estrategias de influencia y pensamiento positivo. El autor aclara que no es que no sean beneficiosos o esenciales para el éxito, pero son rasgos secundarios, no primarios. Particularmente estoy de acuerdo con Covey y es algo que siempre transmito cuando me dirijo a quienes quieren hacer cambios en su vida. No existen curas mágicas. Vivimos en la era de la Inmediatez. Hasta ahora no conozco ningún programa, charla o libro que promueva cambios realmente significativos y duraderos basándose sólo en la Ética de la Personalidad.

Lo importante en todo caso, es promover la ética del carácter como cimiento del éxito. Este se centra en la humildad (dependiendo de cómo se entienda), fidelidad, mesura, valor, justicia, esfuerzo, paciencia, es decir basado en principios, obviamente cuando están enfocados en el beneficio propio y de los demás.

9788449324949Covey pone como ejemplo para ilustrar este tema el viajar hacia Chicago usando un mapa equivocado, de nada servirá la conducta o la actitud. Si tenemos el mapa correcto y usamos nuestro empeño y esfuerzo, entonces tener una buena actitud ayuda y hace una diferencia real. Lo mismo pasa con los mapas mentales que dan origen a nuestras actitudes y conductas. El modo en que vemos las cosas es la fuente del modo en que pensamos y actuamos.

Entonces resulta obvio que si lo que pretendemos es realizar en nuestra vida cambios relativamente menores, puede que baste con que nos concentremos en nuestras actitudes y conductas, es decir en la Ética de la Personalidad.

Pero si aspiramos a un cambio significativo y equilibrado, tenemos que trabajar sobre nuestros paradigmas básicos, es decir, no podar hojas si no trabajar sobre la raíz, sobre los paradigmas de los que nacen nuestras actitudes y conductas, la Ética del Carácter.

Los Principios

Covey dice que los principios son como faros. Son leyes naturales que no se pueden quebrantar y cita ejemplos como: rectitud, integridad, honestidad, dignidad humana, servicio, contribución, calidad o excelencia. Cuando leí esto por primera vez pensé: ¿Estos no son valores? Y me sentí confundida. Entonces me fuí al diccionario como siempre me recomienda mi querida amiga Jeysa Villalón.

Principios: “Se le puede llamar principio a los valores morales de una persona o grupo” en otras partes leí: “Es una ley, es la verdad invariable de las cosas, es como la ley de la gravedad, no importa cuantas vueltas haya dado la tierra, ni cuantas generaciones hayan pasado, la verdad es que la ley de la gravedad nos tiene pegados al piso, y eso no va a cambiar, gústenos o no”

Con respecto a los valores:

Valores: “son características morales inherentes a la persona” de otra fuente: “El valor es la forma o la manera como el hombre ve el principio, y de acuerdo a su pensamiento se somete al principio”

Al respecto Covey dice:

Los principios no son valores. Una pandilla de ladrones puede tener valores, pero violan los principios fundamentales. Los principios son el territorio. Los valores son mapas. Cuando valoramos los principios correctos, tenemos la verdad, un conocimiento de las cosas tal como son

¿Qué opinas tu?

Por otra parte Covey sostiene que si deseas tener por ejemplo un matrimonio feliz, tienes que ser el tipo de persona que genera energía positiva y elude la energía negativa en lugar de fortalecerla. Si quieres tener un hijo adolescente más agradable y cooperativo, debes ser un padre más comprensivo, empático, coherente, cariñoso. Si quieres tener más libertad, más margen en el trabajo, debe ser un empleado más responsable, más útil, más colaborador. Si quieres despertar confianza, debe ser digno de confianza. Si aspiras a la grandeza secundaria del talento reconocido, debes centrarte primero en la grandeza primaria del carácter.

Los Hábitos

El hábito es como una intersección de conocimiento, capacidad y deseo. El conocimiento es el paradigma teórico, el qué hacer y el por qué, la capacidad es el cómo hacer y el deseo es la motivación, el querer hacer. Para convertir algo en un hábito de nuestra vida, necesitamos esos tres.

Entonces, cuando quieres cambiar o establecer un hábito, debes tomar en cuenta estos tres aspectos. ¿Lo haces? Piensa en un hábito que hayas querido cambiar sin éxito, ¿Qué de estos tres aspectos no tomaste en cuenta?

Dependencia, Independencia e Interdepedencia

Cito textualmente a Covey:

La dependencia es el paradigma del tú: tú cuidas de mí; tú haces o no haces lo que debes hacer por mí; yo te culpo a ti por los resultados. La independencia es el paradigma del yo: yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo, yo puedo elegir. La interdependencia es el paradigma del nosotros: nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear juntos algo más importante.

El concepto de interdependencia es mucho más maduro, más avanzado. Si soy físicamente interdependiente, soy capaz y dependo de mí mismo, pero también comprendo que tú y yo trabajando juntos podemos lograr mucho más de lo que puedo lograr yo solo, incluso en el mejor de los casos. Si soy emocionalmente interdependiente, obtengo dentro de mí mismo una gran sensación de valía, pero también reconozco mi necesidad de amor, de darlo y recibirlo. Si soy intelectualmente interdependiente, comprendo que necesito mis propios pensamientos con los mejores pensamientos de otras personas. Como persona interdependiente, tengo la oportunidad de compartirme profunda y significativamente con otros, y logro acceso a los amplios recursos y potenciales de otros seres humanos. La interdependencia es una elección que sólo está al alcance de las personas independientes. Las personas dependientes no pueden optar por ser interdependientes. No tienen el carácter necesario para hacerlo, no son lo bastante dueñas de sí mismas.

Primer hábito: Sea proactivo

En el primer hábito, Covey puntualiza que: “No somos nuestros sentimientos. No somos nuestros estados de ánimo. Ni siquiera somos nuestros pensamientos”

proactividad

El enfoque proactivo consiste en cambiar de adentro hacia afuera: ser distinto, y de esta manera provocar un cambio positivo en lo que está allí afuera. Para esto, este hábito se fundamenta en la autoconciencia como única vía para distanciarnos y examinar el modo en que nos vemos y vemos a los demás. Mientras no tengamos en cuenta cómo nos vemos a nosotros mismos (y cómo vemos a los otros) no seremos capaces de comprender cómo ven los otros y qué sienten acerca de sí mismos y de su mundo. Sin conciencia, proyectaremos nuestras propias intenciones sobre su conducta.

Círculo de preocupación / círculo de influencia

Este circulo ha recorrido las redes sociales por años de diferentes formas. Nos hace ver que tan poco control tenemos
de lo que sucede externo a nosotros. Según Covey, un modo de determinar cuál es nuestro círculo de preocupación consiste en distinguir los «tener» y los «ser»: “El círculo de preocupación está lleno de «tener»: «Me sentiré contento cuando tenga casa propia». «Si tuviera un jefe que no fuera tan dictador…» «Si tuviera una esposa más paciente…» «Si tuviera un hijo más obediente…» «Si ya tuviera mi título…» «Si tuviera más tiempo para mí…» El círculo de influencia está lleno de «ser»: puedo ser más paciente, ser sensato, ser cariñoso. El foco está en el carácter. Siempre que pensemos que el problema está «allí afuera», este pensamiento es el problema. Otorgamos a lo que está ahí fuera el poder de controlarnos. El paradigma del cambio es entonces «de afuera hacia adentro»: lo que está afuera tiene que cambiar antes que cambiemos nosotros”

Examina tu lenguaje: ¿Cuántas veces usas los no puedo, debo, tengo que?

Segundo hábito: Empieza con un fin en mente

Me encanta esto: “Todas las cosas se crean dos veces”. El hábito de «empezar con un fin en mente» se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una creación física aunque no siempre las primeras creaciones sean conscientes.

En nuestras vidas personales, si no desarrollamos autoconciencia y no nos hacemos responsables de las primeras creaciones, estamos permitiendo por omisión que otras personas y las circunstancias que están fuera del círculo de influencia den forma a gran parte de nuestra vida. En esto radica la verdadera “magia”

Vivimos reactivamente los guiones que han puesto en nuestras manos la familia, los compañeros, las agendas de otras personas, las presiones de las circunstancias: los guiones de años anteriores, de nuestra educación, de nuestro condicionamiento. Esos guiones provienen de personas, no de principios. Y surgen de nuestras más profundas vulnerabilidades, de nuestra más profunda dependencia respecto de los demás, y de nuestras necesidades de aceptación y amor, de pertenencia, del sentido de nuestra propia valía, de la sensación de que importamos. Seamos o no conscientes de ella, la controlemos o no, hay una primera creación en todas las partes de nuestra vida. Somos la segunda creación de nuestro propio designio proactivo, o la segunda creación de las agendas de otras personas, de las circunstancias y de los hábitos del pasado. Las capacidades exclusivamente humanas de la autoconciencia, la imaginación y la conciencia moral nos permiten examinar las primeras creaciones y hacernos cargo de nuestra primera creación, escribir nuestro propio guión. Dicho de otro modo, el primer hábito dice «Tú eres el creador». El segundo hábito es la primera creación.

¿En qué te centras?

¿En el trabajo? ¿Pareja? ¿Familia? ¿Dinero? ¿Posesiones? ¿Placer? ¿Amigos? ¿Iglesia? ¿Tu mismo?

¿Cuál es el centro de tu vida? A veces no es fácil darse cuenta. Quizás el mejor modo de identificar su propio centro consista en examinar atentamente los factores que sustentan su vida. Lo más frecuente es que el centro real de una persona represente alguna combinación de estos y/u otros centros posibles. La mayor Parte de los individuos son en gran medida el resultado de una variedad de influencias VARIABLES que inciden en sus vidas. Según sean las condiciones externas o internas, un centro en particular puede activarse hasta que queden satisfechas lasfin en la mente necesidades subyacentes. Entonces otro centro se convierte en la fuerza emergente. Cuando una persona fluctúa de un centro a otro, el relativismo resultante es como avanzar en la vida subiendo y bajando por una montaña rusa. Por otra parte, los principios no reaccionan ante nada son PERMANENTES. No enloquecen ni empiezan a tratarnos de otro modo. No se divorcian de nosotros ni se van con nuestros mejores amigos. No están ansiosos por conquistarnos. No pueden pavimentar nuestro camino con parches y remiendos rápidos. Su validez no depende de la conducta de otros, ni del ambiente ni de la moda del día. Los principios no mueren. No están un día aquí para irse al día siguiente. Están a salvo de incendios, terremotos o robos. Los principios son verdades profundas, fundamentales, verdades clásicas, denominadores comunes. Son hebras estrechamente entretejidas que atraviesan con exactitud, consistencia, belleza y fuerza la trama de la vida.

Escribe tu enunciado de la misión personal basado en principios, esto te dará la fuerza intemporal en medio del cambio. Las personas no pueden vivir en el cambio si en su interior no persiste un núcleo invariable. Identifica un proyecto que quieras emprender, y aplica el principio de la creación mental. Escribe los resultados que deseas obtener, y los pasos que te conducirán a esos resultados.

Tercer hábito: Establezca primero lo primero

El tercer hábito es el HACER. El primer hábito dice: «Tú eres el creador. Tú estás a cargo de todo». Se basa en los cuatro privilegios humanos de la imaginación, la conciencia moral, la voluntad independiente y, en particular, la autoconciencia. Nos permite decir: «Éste es un programa deficiente que yo recibí en mi infancia procedente de mi priorizar-actividadesespejo social. No me gusta ese guión inefectivo. Puedo cambiar». El segundo hábito es la creación primera o mental. Se basa en la imaginación (la capacidad para visualizar, para ver lo potencial, para crear con nuestras mentes lo que en el presente no podemos ver con nuestros ojos) y en la conciencia moral (que es la capacidad para detectar nuestra propia singularidad y las directrices personales, morales y éticas que nos permiten llevarla felizmente a cabo). Supone el contacto profundo con nuestros paradigmas y valores básicos, y la visión de aquello en lo que podemos convertirnos. El tercer hábito es la segunda creación, la creación física. Es la realización, la actualización, la aparición natural del primero y el segundo hábito. Es el ejercicio de la voluntad independiente que pasa a ser centrado en principios. Es la puesta en práctica incesante, momento a momento.

En esta sección se diferencia entre lo urgente, lo no urgente, lo importante y lo no importante en cuadrante. ¿Sabes diferenciar esto en las cosas que haces en tu día a día? ¿Te enfocas en lo urgente o  lo importante? ¿Qué es importante y no has hecho? ¿Qué se convirtió en urgente luego de no prestarle atención cuando era importante? ¿Cuánto tiempo pasas en lo no importante? ¿Cómo administras tu tiempo? ¿Tienes algún tipo de agenda u organizador? … te pregunto:

¿Qué podrías hacer, que no estés haciendo ahora y que, si lo hicieras regularmente, representaría una tremenda diferencia positiva en su vida personal?  

¿Qué produciría resultados similares en tu vida profesional o en tu empresa? 

Con esto terminamos con los tres primeros hábitos (la victoria privada), en el siguiente artículo podrás ver los tres siguientes (la victoria pública) y el último hábito “afilar la sierra”

Bárbara Cuesta

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