Amarse con los ojos abiertos…excelente

“Cuando necesito del otro para subsistir, la relación se hace dependencia. Y en dependencia no se puede elegir. Y sin elección no hay libertad. Y sin libertad no hay amor verdadero. Y sin amor verdadero podrá haber matrimonios, pero no habrá parejas.”

En este libro, Jorge Bucay y Silvia salinas nos dejan ver con la historia de una pareja que se conoce a través de correos electrónicos, la problemática de formar y mantener una relación de pareja. Normalmente cuando las personas tienen dificultades en su relación tienden a culpar al otro ya que resulta muy sencillo ver el cambio que el otro necesita hacer para que la relación funcione y muy difícil ver lo que hacemos para generar problemas dentro de la relación. Lo más común en este nivel es separarse, creyendo que si el otro hubiera cambiado todo sería distinto, sin embargo una y otra vez nos topamos con situaciones similares. La misma relación con otra cara.

Valdría la pena preguntarnos que es lo inadecuado, si nuestra pareja o la idea que tenemos del matrimonio y la relación de pareja. Para poder contestarnos tendremos que en principio vernos tal cual somos y para eso necesitamos un espejo, ese espejo es el otro. La mirada del otro me muestra lo que mis ojos no pueden ver.

Los autores plantean una propuesta simple: recuperar la responsabilidad de nuestra propia vida y aprender a pactar con el otro en lugar de transformarnos en jueces o quererlo cambiar.

Entre proyecciones

Fritz Peris solía decir que el 80% de toda nuestra percepción del mundo es pura proyección… Y cuentan que después de decirlo miraba a los ojos al interlocutor y agregaba “… y la mayor parte del restante 20%… también”.

Solemos mirar a los demás con lupa y no subimos nuestros espejos. Cuando nos quejamos o no nos gusta algo, lo correcto seria investigar que hay de eso en mi. Si no estuviera en conflicto con ese aspecto no me molestaría en el otro, es más, probablemente ni siquiera lo vería. La pregunta es: ¿por qué me irrita esto del otro?, ¿qué tiene que ver conmigo?  Y aprovechar los conflictos para el crecimiento personal. En lugar de utilizar mi energía para cambiar al otro, utilizarla para observar qué hay de mí en eso que me molesta.

Entonces tengo dos opciones, destruir al otro al considerarlo una amenaza o integrarme con ese aspecto negado o sombra y terminar con esa amenaza. Esto cambiaria sustancialmente la comprensión de los problemas de pareja.

El niño herido

En nuestras relaciones íntimas, las reacciones inconscientes son quizás una de las principales causas en los problemas de pareja. Estas reacciones producto de asuntos no resueltos en nuestro pasado no se presentan hasta que estamos en pareja ya que se abren viejas heridas y asumimos que el otro las causa. Esto imposibilita la relación con el otro. Hasta que no me ocupe de este niño herido él seguirá reaccionando y empeorando mis relaciones íntimas… y el único que puede escucharlo soy yo mismo, cuando me  ocupo de su tristeza, de su enojo.

Los autores aclaran que no es posible descubrir algunas de estas heridas en soledad. Necesitamos de alguien que nos permita encontrar nuestras heridas, un vínculo que las dispare. El niño herido necesita validación de su dolor y solo cuando una persona se siente validada en su dolor, puede expresarlo y atravesarlo, caso contrario, cuando esto no ocurre, buscamos en el otro a nuestro padre que no me va a abandonar o a la madre que acepta todo y comienzan las culpas ya que es imposible que el otro cure mis heridas.

Hay personas que pueden ser brillantes en el nivel adulto, pero cuando vuelven a la intimidad de sus relaciones más comprometidas no son más que niños infinitamente necesitados que reaccionan frente a la falta de cariño, de atención o de reconocimiento. Nuestros niños heridos necesitan un espacio para expresar su enojo y su dolor. Cuando se lo damos, empiezan a crecer y no interfieren en nuestras relaciones íntimas.

La identidad

Con la finalidad de ser aceptado, sentirnos valiosos o queridos creamos identidades a la medida de aquellos que no nos aceptan,  no nos hacen sentir valiosos o queridos. Cuando estas personas son nuestros padres están identidades nos ayudan a pensar que de esta forma podemos alcanzar aprobación.

Invento una identidad querible sobre la base de creer que mi ser, tal como es en realidad, no es querible. A nivel de pareja, buscamos que nuestro compañero confirme nuestra identidad compensatoria y, por otro lado, tenemos miedo de que nuestra identidad deficiente sea vista, que el otro se dé cuenta de que no somos como nos mostramos y por lo tanto, quizás, que no somos merecedores de su amor.

¡La idea es ser quienes somos! Y librarnos de todas estas caretas que nos ocultan, ser reales para ser realmente amados. Atrevernos a sentir que no estamos amenazando nuestra estructura si no que estamos realmente sintiéndola. Estas ideas podrían ayudar a estar en pareja, porque permitirían aflojar viejas ataduras y, sobre todo, porque liberarían también a nuestras parejas de sus propios condicionamientos individuales.

Polaridades

Adicionalmente a la identidad, debemos entender que estamos constituidos como polaridades. Si hablamos de la polaridad masculino – femenino y nos conectamos culturalmente solo con uno solo de estos aspectos proyectaremos el otro en el afuera. Es importante conciliar y cultivar ambos aspectos dentro de nosotros.

No existe un único punto de vista, es imprescindible incorporar las dos maneras de estar en el mundo, para integrase como personas y con el otro. Respeto mi identidad y mi forma de ser en el mundo y, a partir de allí, doy y reclamo respeto.

Este libro me gusto muchísimo! En principio por ser tan gestáltico y dejar bien en claro el principio de la responsabilidad en todos los aspectos de nuestra vida, no solo en la pareja. Es dejar de creer que la pareja es la causa del conflicto, y darme cuenta de que en principio es un conflicto personal de muchas variables que van desde no hacerme responsable, no ser yo misma y a la incapacidad de integrar mis propias polaridades, La pregunta final para mi fue: ¿si no soy quien creo que soy, quien soy? … gran pregunta! Responderla me obliga a dejar de ver al otro para verme a mi y es entonces cuando comienza el camino. El famoso cliché No eres tu, soy yo, toma una nueva dimensión ya que ciertamente, somos nosotros.

Mientras descubrimos quienes somos, atendemos nuestro niño herido, descubrimos por que esta herido, integramos nuestras polaridades y desbaratamos nuestro proyecto de identidad, no tendremos tiempo de mirar a los demás. Que buena noticia y que sensación de libertad.

La invitación es a leer este maravilloso libro y a dejar de culpar al otro de lo que nos pasa, sea pareja, hijos, padres, amigos… El trabajo es enteramente tuyo. Te deseo éxito en tu camino hacia ti mismo.

¿Quieres más información?

¡Apúntate! y recibe gratuitamente novedades, noticias, actualizaciones, herramientas y comentarios adicionales de los artículos : )

Barbara Cuesta

Please follow and like us:

You May Also Like

One thought on “Amarse con los ojos abiertos…excelente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Enjoy this blog? Please spread the word :)